lunes, 14 de octubre de 2013

Mariposas desordenadas

Debo hacerle caso a mis ojos cuando me dicen que van a llorar, tarde o temprano sucede. ¿Por qué pensar que puedo coincidir en corazones con alguien, o cambiar de ánimo por felicidad? Qué ilusa, qué boba, que ilusa... Se siente realmente triste escuchar palabras bonitas que son de mentira: únicas e irreales, suaves y cortantes, dulces y asquerosas. ¿Qué ilusión puede despertar cuidados y atenciones que son comunes en todas? Pero es así, la inexperiencia es una debilidad irremediable para cualquier imberbe.
Vaya casualidad! que tus ojos y los míos nunca hayan cruzado luces de colores; pero en cambio en letras se hayan prometido el universo y todas las constelaciones.
Vaya ironía! que en el momento menos pensado lo haya casi decidido para darme una oportunidad; pero  todo se derrumbó como un edificio mal construido en un terremoto catastrófico, que en cinco minutos queda reducido a escombros. Así fue la ilusión inocente como mi cuerpo, esa que yo temía aceptar, que me daba vueltas por la cabeza y no me dejaba dormir por las noches. Esa odiosa ilusión que terminó con las pocas esperanzas que carcomen mi deseo y me acusan en el inconsciente, que me hacen pensar que soy incapaz de generar mariposas estomacales en algún cualquiera. Que me pinta de negro el arco iris de la vida, sola y triste como cuando sueño. Pero despierto y pienso que es un día nuevo, y comparto alegrías y celebro festejos, mientras espero mi momento en cualquier asiento frente a una computadora, escribiendo como me gusta, tratando de ser feliz con la luz que me acoge, celeste como el viento que corre sin abrigo. Este no es el final, y eso es lo que más temo. Tú puedes irte a la mierda, pero yo seguiré siendo la misma. 

viernes, 23 de agosto de 2013

Hoy soñé con el más grande

Aunque sea de mentira, pude saludarte, mostrarte casi todo mi aprecio que cabía en dos oraciones. Eres el culpable, culpable de que sienta desde la adolescencia ese sentimiento profundo, descontrolado y desentendido por el deporte rey. El fútbol ha logrado que conozca alegrías sin comparación, que sepa que todo es un juego y hay que divertirse en el campo, sonriendo.
No te sale una jugada, te pierdes un gol, caes en el pasto: ríes. Es que a veces se parece a la vida misma, cuando hay de divertirse de las desafortunadas ocasiones. Hay que sonreír frente a las dificultades, el juego sigue y hay que lucharla.

He soñado tantas veces con entrevistarte que casi lo tengo preparado todo. Los nervios casi carcomieron mi entusiasmo, pero es normal, te admiro mucho desde mi adolescencia mientras fui descubriendo nuestros caminos casi iguales. Te quería decir todo, que nuestros cumpleaños presentan un día de diferencia, que tu mamá se llama Miguelina y mi papá Miguel, que yo también jugué fútbol en la tierra, que también solía tocar en un grupo de música, que quiero ser periodista deportiva por ese interés que sembraron tus jugadas y partidos; entre muchas otras cosas. Pero se me olvidó todo, aun en sueños.  

Pero qué grande eras, que solo me sonreías y aceptaste tomarte una foto conmigo e insististe en que esta sea buena, encuadrada por lo menos. Qué grande tu entusiasmo y tus ganas de seguir jugando a la pelota, de llevarte a los contrincantes, de mirar a un lado y tirar el balón al otro, de hacer goles olímpicos, de anotar 54 tantos de tiro libre, esas enganchadas para despistar al enemigo, me has enseñado tanto…pero sobre todo y lo más grande, dar siempre gracias a Dios por los momentos, siempre.

No pude dejar de sonreír en el día. Aunque sea por algunos minutos (y en sueños) pude verte al  fin, y quizás recordar a los jugadores que dejaste corriendo tras un balón inexistente porque era de tu dominio. No me canso de ver todos los videos sobre tus más grandes jugadas, tus entrevistas, leer e impresionarme de cómo dejaste a todo un estadio ‘contrario’ ovacionándote  por tu grandeza. Siempre tendré en mi memoria la alegría que le ponías al fútbol y humildad que desprendías. Nadie ha llevado el 10 como tú, Ronaldinho.

Seguiré ilusionada de entrevistarte de por vida, hasta que lo logre. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

Cambio: Sale el 22 entra el 08

Nunca pensé pedir el cambio, pero ahí está, lo estoy haciendo. Estoy ya cansada, agotada de todo el esfuerzo que hago para llegar al otro lado del campo cuando tengo el balón o lo pido de mis compañeros para crear un contragolpe. Corro esperando que me den un pase, solo quiero una oportunidad para que vean que he mejorado. ¿Acaso no sirvieron todos los entrenamientos? ¿Acaso fueron en vano repasar cada jugada, aprenderlas, practicarlas y resaltar dentro un equipo que tiene bajo rendimiento? Quiero que el equipo gane, pero también quiero ser yo quien participe en la victoria.

No quiero ser mezquina pero creo que sí lo merezco. Necesito la oportunidad de demostrar que sí puedo ser una buena jugadora, con velocidad, técnica y gol. Goooooool!! con esa energía que solo esas tres letras te pueden dar. Y correr muy fuerte para que las tribunas, en especial la popular, me ovacione. Y nos pongamos a un punto más en el partido frente al rival. Una diferencia que puede ser determinante para el próximo paso. Gol, esa palabra bendita que puede dibujar una sonrisa en el rostro de cualquier hincha, pero que me parece esquiva durante ya varias temporadas.

Un fuera de juego, un tiro desviado y un gol en contra fueron mis intentos durante las últimas tres temporadas, pero no fui responsable de ninguna, aunque creo que el balón me repele. Estupideces.

Aún falta un poco más de 20 minutos para que acabe el encuentro, mas el tiempo adicional que nos de el jefe central, pero creo que ya es momento del cambio. No quiero hacerlo, en serio, pero ya es demasiado esfuerzo para que nadie lo note. Ni el técnico, con el que he compartido toda mi carrera, desde las canteras cuando solía ser nadie.

Jajajaja allá veo el panel de cambio, entrará un jugador más fuerte, lo conozco, el 08. Sonrío, que más puedo hacer en esta situación. Veo mi número, me están llamando y no corro, para qué, igual voy a salir. Es horrible, creo que era mi último partido, pero dependerá del jefe. Sin un gol, sin oportunidades, en la banca (para siempre), a un paso de colgar los chimpunes. Azules como mi corazón, con filos negros como mi suerte. No quiero decir adiós al fútbol, pero creo que hay que pensar en eso.

domingo, 12 de mayo de 2013

Tantos minutos


Verte así tan indefenso, tan intranquilo, tan nervioso por mi presencia (quiero pensarlo) me hizo sentir especial. Si bien no fue la primera vez, nuestro contacto visual fue más intenso, más penetrante, fue distinto. Sentí que fue más cercano, como la primera vez, cuando inicié esta gran historia.

Estabas entre personas tan distintas como tú mismo, aunque guardando un sentimiento similar, como siempre tan intenso que me estremece el cuerpo. Tú allí, tan sonriente, tan fuerte, tan tú pero es que no te conozco. Incluso con contacto físico, tan cerca que me hacía temblar, estaba tiritando y no podía decir nada de lo que estuve practicando: temas interesantes, de coyuntura, de actualidad, de ti, de mí, de nuestros planes.

-No, no tengo planes para hoy, cancelaron mi ensayo
-Ensayo? De teatro o algo así?
-Jajaja nooo, yo toco en un grupo. ¿No sabías?
-No. ¿Y qué tocas? Es de música cristiana o algo así?
-Jaja noo, es música folklórica y…toco zampoña. 
-Ah! la zampoña suena bonito (sonriendo especialmente)
-Sí
-O sea, no tienes planes
-Eh..No
-¿Vamos al cine? Podemos ver algo, no sé. Iron Man3
-Jajajaja mmm, puede ser.

Puede ser...me moría por ir contigo, y caminar y rozar nuestras manos hasta entrelazarlas.

Hablabas con un acento divertido, pero lindo, como tus frases mal estructuradas y tus palabras arrastradas. Y me contaste, y me reía, y seguías hablando, con el tiempo como si nos sobrara...Me encanta cuando me dices cosas graciosas, aunque sé que no lo haces para divertirme. Fue muy dulce sentirte tan libre y sin miedos para expresarte ante mí con tus errores y aventuras, con tus risas y miedos.

Quería que me veas antes, con mi compañerito nuevo-antiguo riendo por doquier y que sientas algún tipo de celos o quizás nervios por mí. Quería que me encuentres con la mirada y decidas ir hasta donde yo estoy, pero preferiste mirarme intensamente para que notara la luz que proyectan tus ojos, tan grandes y dulces que parecen imnotizarme. Y tu voz llamándome como si fuera la última vez, tan fuerte que te escucho al otro lado del río, caudaloso y ruidoso como la calle. Así quiero escucharte, pero más cerca. Y tus manos tan directas a mi cuerpo, que se estremece cuando te siente cerca. 
Si esas manos no solo hubieran tocado mis hombros hubiera acariciado tu piel más cerca, como mi razonamiento y mi cordura, el amor y la esperanza, la soledad y mi existencia. 

viernes, 15 de marzo de 2013

Dueños de este mundo


Y fue cuando te vi que me atrapó tu sonrisa. Llegaba caminando hasta donde  yo estaba, tan suelta y fresca como la mañana, caminando despacio por el  pasillo gris que suele pintarse en primavera.

Aun con el frío, mi tarde se alegraba. Vestido de blanco como mi conciencia, venías a verme sin imaginarme, sin caer en cuenta de que ese  día sería el inicio de una historia que jamás contó nada.

Sin permiso te metiste en mis pensamientos, tan ocupados como mis días.  Fuiste calando con diálogos inciertos, que no hacían más que engrandecer  mi agonía.

Ya para algunos meses te tenía tan cerca, peligrosamente rutinario que me aterrorizaba. Y te miraba entre líneas, y te leía en imágenes, pero tu a  mí no me buscabas ni de mentira.

Y fui corriendo hasta donde tú estabas esperando tus brazos abiertos a recogerme, pero la ilusión cayó con una mirada de todos los días a la  nada.

Mientras tanto tú corrías como niño, mientras yo te espero en mi ventana. Como niños sin apuro, como dueños de este mundo.

"La soledad nos mira desde lejos y se ríe porque entiende que nos queremos."

domingo, 20 de enero de 2013

Inevitable confusión


Me encanta que digas mi nombre completo, que lo sepas escribir.

Me encanta conversar contigo de fútbol, me encanta que tengamos opiniones distintas pero siempre terminemos con una sonrisa.

Me encanta que respondas a  mis pedidos aunque sé que es porque no tienes otra cosa más interesante que hacer.

Me encanta que me causes ilusiones sin sentido, que puedas cambiarme el clima, que puedas convertir mi día.

Me encanta que tu primer diálogo sea absurdo, haciéndome ilusionar de que solo lo quisiste hablarme.

Me encanta que me recuerdes cosas del pasado, y reírnos juntos como si nos conociéramos de toda la vida.

Me encanta que desates en mí una locura desconocida, una ilusión descontrolada y un amor que no existe.

Me encanta investigar tus movimientos. Y descubrir que todo lo anterior es mentira...



"hoy me dio la gana de ser masoquista 
de soñar contigo 
de ser optimista 
hoy quiero quedarme 
todo el día aquí: 
pensando en ti"