No quiero ser mezquina pero creo que sí lo merezco. Necesito la oportunidad de demostrar que sí puedo ser una buena jugadora, con velocidad, técnica y gol. Goooooool!! con esa energía que solo esas tres letras te pueden dar. Y correr muy fuerte para que las tribunas, en especial la popular, me ovacione. Y nos pongamos a un punto más en el partido frente al rival. Una diferencia que puede ser determinante para el próximo paso. Gol, esa palabra bendita que puede dibujar una sonrisa en el rostro de cualquier hincha, pero que me parece esquiva durante ya varias temporadas.
Un fuera de juego, un tiro desviado y un gol en contra fueron mis intentos durante las últimas tres temporadas, pero no fui responsable de ninguna, aunque creo que el balón me repele. Estupideces.
Aún falta un poco más de 20 minutos para que acabe el encuentro, mas el tiempo adicional que nos de el jefe central, pero creo que ya es momento del cambio. No quiero hacerlo, en serio, pero ya es demasiado esfuerzo para que nadie lo note. Ni el técnico, con el que he compartido toda mi carrera, desde las canteras cuando solía ser nadie.
Jajajaja allá veo el panel de cambio, entrará un jugador más fuerte, lo conozco, el 08. Sonrío, que más puedo hacer en esta situación. Veo mi número, me están llamando y no corro, para qué, igual voy a salir. Es horrible, creo que era mi último partido, pero dependerá del jefe. Sin un gol, sin oportunidades, en la banca (para siempre), a un paso de colgar los chimpunes. Azules como mi corazón, con filos negros como mi suerte. No quiero decir adiós al fútbol, pero creo que hay que pensar en eso.

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