viernes, 15 de marzo de 2013
Dueños de este mundo
Y fue cuando te vi que me atrapó tu sonrisa. Llegaba caminando hasta donde yo estaba, tan suelta y fresca como la mañana, caminando despacio por el pasillo gris que suele pintarse en primavera.
Aun con el frío, mi tarde se alegraba. Vestido de blanco como mi conciencia, venías a verme sin imaginarme, sin caer en cuenta de que ese día sería el inicio de una historia que jamás contó nada.
Sin permiso te metiste en mis pensamientos, tan ocupados como mis días. Fuiste calando con diálogos inciertos, que no hacían más que engrandecer mi agonía.
Ya para algunos meses te tenía tan cerca, peligrosamente rutinario que me aterrorizaba. Y te miraba entre líneas, y te leía en imágenes, pero tu a mí no me buscabas ni de mentira.
Y fui corriendo hasta donde tú estabas esperando tus brazos abiertos a recogerme, pero la ilusión cayó con una mirada de todos los días a la nada.
Mientras tanto tú corrías como niño, mientras yo te espero en mi ventana. Como niños sin apuro, como dueños de este mundo.
"La soledad nos mira desde lejos y se ríe porque entiende que nos queremos."
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario