Debo hacerle caso a mis ojos cuando me dicen que van a llorar, tarde o temprano sucede. ¿Por qué pensar que puedo coincidir en corazones con alguien, o cambiar de ánimo por felicidad? Qué ilusa, qué boba, que ilusa... Se siente realmente triste escuchar palabras bonitas que son de mentira: únicas e irreales, suaves y cortantes, dulces y asquerosas. ¿Qué ilusión puede despertar cuidados y atenciones que son comunes en todas? Pero es así, la inexperiencia es una debilidad irremediable para cualquier imberbe.
Vaya casualidad! que tus ojos y los míos nunca hayan cruzado luces de colores; pero en cambio en letras se hayan prometido el universo y todas las constelaciones.
Vaya ironía! que en el momento menos pensado lo haya casi decidido para darme una oportunidad; pero todo se derrumbó como un edificio mal construido en un terremoto catastrófico, que en cinco minutos queda reducido a escombros. Así fue la ilusión inocente como mi cuerpo, esa que yo temía aceptar, que me daba vueltas por la cabeza y no me dejaba dormir por las noches. Esa odiosa ilusión que terminó con las pocas esperanzas que carcomen mi deseo y me acusan en el inconsciente, que me hacen pensar que soy incapaz de generar mariposas estomacales en algún cualquiera. Que me pinta de negro el arco iris de la vida, sola y triste como cuando sueño. Pero despierto y pienso que es un día nuevo, y comparto alegrías y celebro festejos, mientras espero mi momento en cualquier asiento frente a una computadora, escribiendo como me gusta, tratando de ser feliz con la luz que me acoge, celeste como el viento que corre sin abrigo. Este no es el final, y eso es lo que más temo. Tú puedes irte a la mierda, pero yo seguiré siendo la misma.

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