viernes, 28 de diciembre de 2012

Porque aún falta

Falta aún que vivas muchas cosas. Falta que corras por los pasillos en busca de una entrevista. Falta que busques mejorar tu dicción para hablar en público. Falta que dudes en la última oportunidad de respetar tus ideales o cambiarlos por dinero. Falta que desesperes buscando una respuesta.

Falta que extrañes en las vacaciones pensando que toda tu vida se pasó en ese edificio, falta que lo sientas, que lo quieras como yo. Falta que extrañes ese horrible timbre, que tus amigos disminuyan y que poco a poco logres más protagonismo.

Falta que busques autodesarrollarte, sofocarte de trabajo no remunerado y sentir el sabor del éxito (cualquiera sea la forma). Falta que sonrías por el agotamiento, que no extrañes tu sueño y disfrutes la vida, la carrera.

Hasta que todo acaba...y viene un nuevo comienzo...



Falta que vivas, que sientas, que te rías de ti mismo, que me quieras.
Te falta vivir mucho, pero sobre todo, te falta advertir mi existencia.


jueves, 13 de diciembre de 2012

Uno así, nada más


Yo quiero un hombre que pueda verme diferente, un hombre que no sienta reparo de conversar conmigo de fútbol.

Yo quiero un hombre que no le avergüence vestir la camiseta, yo quiero un hombre que refleje su alegría de victoria en el rostro.

Yo quiero un hombre que camine por la calle libre, cuidadosamente; un hombre responsable que se quiera a sí mismo.

Yo quiero un hombre que me escuche aun cuando yo sé que se está aburriendo, quiero un hombre que me aconseje sin medidas.

Yo quiero un hombre que me haga reír cuando no estoy triste, un hombre que sepa combatir mis tristezas.

Yo quiero un hombre que no necesite un abrazo para estar cerca, yo quiero un hombre que pueda sentir con sus palabras.

Yo quiero un hombre que me oculte cosas, quiero un hombre que pueda sorprenderme con sus secretos.

Yo quiero un hombre apasionado por la vida, una vida que quiera vivir junto a la mía.   


domingo, 11 de noviembre de 2012

Niño niño...

Es tu sonrisa la que me impulsa a escribir algo sobre ti. Verte tan sonriente con esos ojos que no puedo dejar de ver esta noche de madrugada cuando mis ganas pueden más que mi sentido común.

Tu generosa disposición para dejarme ver tus cosas menos privadas me ilusionó al pensar que estuve a punto de hacerlo yo también, pero no me atreví. Es extraño, no se si te esperé pero creo que ya adivinaba tus acciones, aunque la realidad juvenil me dice que fue solo un acto social que se cumple para tener mayor número de amigos. Pero no importa, estar ilusionada puede hacerme cambiar un lágrima por una sonrisa, un mal gesto por un abrazo (aun cuando no me gusta hacer eso), una palabra por un beso.

Calor de primavera, puede ser. Los nervios de estar en las últimas instancias y la ocasión de conocer a alguien los últimos días acelera mis ganas de poder tener una posibilidad. Y tú tan sonriente que parece que estás a gusto así, con tus dos años menos que yo, que sirve para mantener mi mente despierta como tu rostro y tu sonrisa tan grande como podría ser mi felicidad.

Lamento haberte incluido en mis fantasías de madrugada cuando el sueño ocupa más importancia que mis deberes, pero esto lo venía pensando desde unos días, cuando tu mirada y la mía se cruzaban desde un piso muy alto separado por un pasillo, desde que te vi caminando, desde que supe que compartíamos las mismas aficiones, desde que me di cuenta de que existías. Lo lamento, pero mientras recobro el conocimiento y la cordura, déjame decirte que eres el chico (físicamente) que atrae mis miradas en una calle cualquiera, eres atractivo aún cuando no tienes fotos desnudos mostrando tu escultural figura (jaja es chiste), me gusta que te hagas el interesante aún cuando no hemos cruzado palabras, pero sí miradas entre personas  y diálogos compartidos. Sí pues, me gustas niño.


jueves, 23 de agosto de 2012

Jimmy

Te puedo llamar Jimmy?, me hace recordar a un singular personaje del último libro que leí, que por cierto me dio mucha pena. Creo que me parezco un poco a aquel hombre con las ganas cansadas, las acciones cotidianas y las esperanza perdidas. Sospecho que me identifico con él, su forma de escribir todo tan detallado me recuerda a mí, aún cuando solo lo hago para tener un registro.

"Hoy tuve mi último día de 'seminario'", algo parecido a lo que me pasa, tan aburrido como yo misma. Te lo cuento porque ya estoy a pocas semanas de decir adiós a mi vida universitaria y no quiero. Tengo miedo del fracaso a partir de esto: de no aprobar mi tesis, de no graduarme, del terremoto, del fin del mundo...en fin; tengo miedo y necesito que me des seguridad, aunque suene un poco infantil.

En serio me gustaría llamarte Jimmy, solo yo identificarte con ese nombre. Decirte "Jimmy, ¿vamos a caminar por la Av. Benavides de Miraflores?" y caminar conversando de música, de canciones horribles, de acordes y ritmos que no entiendo, de la importancia de conocer la actualidad peruana, de los conflictos sociales, etc. Sería divertido, pienso; ya que calculo que hallaríamos muchos temas en común y entre risas y carcajadas nos iríamos conociendo más. También podríamos hablar de fútbol, si sabes mucho puedo fingir que no se nada o casi nada para que me expliques todo; en cambio si no sabes nada, podré deleitarte con los pocos datos y cifras que puedo recordar, los equipos, los jugadores, la tabla y las próximas fechas. Sería divertido, pienso, porque hay cosas que me apasionan y puedo sentir la emoción aflorar por mi mirada, esos ojos de niña entusiasta que habla de sus pasiones más escondidas.

¿Pero si en cambio nos aburrimos? Vamos Jimmy, vamos caminando y a ver qué pasa. Sino, podríamos tomar el Metropolitano y viajar desde Matellini hasta Naranjal intentando recobrar el sueño perdido producto de la fatiga por el trabajo y estudio. Es reconfortante sentir cómo el bus te mece por las calles sin tráfico de otros vehículos, muy lento avanza largas distancias a pocas horas.

Jimmy, te llamaré Jimmy para invocarte cuando me sienta sola, cuando me de cuenta que ya mis días se han vuelto aburridos por todo. Mientras tanto, te extrañaré en mis horas ante la nada.

Gracias Jimmy, gracias por intentar hacerme sonreir a escondidas, por compartir un saludo entre una multitud, por recordarme aunque no hayamos conversado nunca, por mirarme con esos ojos y volver a hacerme creer que se pueden conseguir muchas cosas, pero que un fracaso no significa la derrota.

Te seguiré diciendo Jimmy, aunque no te guste, o tal vez sí pero no lo sabré. Te diré Jimmy porque así me gusta llamarte. Adiós Jimmy, me despido en esta carta mía que no leerás, no hasta cuando yo lo decida. Adiós Jimmy, nos vemos una próxima vez en un lugar italiano, cuando tú y yo crucemos miradas y brote una sonrisa.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Te fallaste un penal

Sale a la cancha el hombre más lindo-idiota del mundo. Nadie lo aplaude, sale despacio con su caminada distraída y pasos lentos. Está serio, como es aparentemente siempre. ¡Mentira! cuando está solo puede hacer reír a cualquiera con las idioteces que salen de su boca, con sus delgados dedos que hacen temblar el teclado con lo que escribe y también con los abundantes clics que revientan el mouse cada día. Va corriendo rápido hasta el centro de la cancha, donde es su posición habitual. Espera un pase, corre, mantiene el balón en sus pies mientras va trotando burlando a sus contrincantes que intentan hacerse del esférico.Yo lo voy viendo, aparentemente un niño normal, callado, talentoso, algo tímido y lindo, sobre todo.

Va desde el centro de la cancha, pase de fulanito a menganito, le dan pase y él con su increíble desgano corre y corre manteniendo el balón en sus pies. Y patea... Palo. "Aaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhh", grita la gente. Estuvo a punto de meter un gol en el partido. Estuvo a punto de abrir su boca para decir cosas bonitas con su mirada tierna mientras me derretía. Sus piernas nerviosas no lo permitieron y fue un pasado sin presente. Casi mete un gol, un golpe fuerte que provoca alegrías a cualquiera, pero no lo hizo, Porque no lo quiso.

El tiempo pasa y el marcador sigue igualado a cero. Ya se está poniendo aburrido el jueguito. Ya no hay jugadas interesantes, el balón gira por el área contraria y por la propia, pero sin causar peligro en lo mínimo. Los buenos jugadores han desaparecido y ya no lo veo más. No lo extraño, solo  espero verlo tan seguido como antes, a diario. ¿Como es que se enfrió los ejercicios del entrenamiento y se volvieron tan fríos sus movimientos?

Comienza la segunda mitad del partido que espero que sea más entretenida. Espero también que pueda mantenerse tranquilo para dar pases acertados.
 Que no distraiga su mirada viendo falsas líneas en el césped, observando curvas perfectas en la circunferencia de su jugada. Espero verlo pronto, y celebrar juntos el triunfo del partido, cuando haya metido más de un gol, uno de penal directo al arco. Espero verlo pronto para saborear juntos el sabor a victoria. Espero verlo, pero mientras espero lo observo y parece que va a pedir cambio. "No lo hagas, por favor, eres el único jugador que conozco que puede salvar el partido", ¿o podrán venir mejores suplentes? No lo hagas, o quizás si y así comienzan minutos más acertados con jugadas directas que derrochan belleza y elegancia. Puedes desertar, si quieres; pero te estaré viendo igual desde mi fría butaca de SVR.

" Me gustas, pero me pongo nerviosa al verte. Eres un tarado pero me atraes igual, no sé por qué. Me gusta tu timidez, tu inocencia, tu sonrisa de niño. Me gusta tu mirada nerviosa y tus palabras delicadas sin sentido. Tu voz suave que se debilita con mi presencia. Tus manos tiernas que acarician tus cabellos y tus pasos lentos que parecen huir cuando estoy cerca"