martes, 23 de noviembre de 2010

Un día más

Ya era tarde, no había almorzado y me sentía un poco mal. De pronto sentí que "Pablo" (ese nombre me gusta, lo llamaré así)  bajaba hacia donde yo estaba. De lejos lo miraba. Me parecía tan lindo, tan perfecto, tan lejano. No pensé que me había visto, así que seguí mirándolo disimuladamente. Yo estaba escribiendo algo en algún cuaderno. De pronto me vio y se acercó. No sé por qué (esto me pasa seguido) comenzó a temblar mi cuerpo. Yo no quería pero no podía evitarlo.

-¡Hola!
-¡Hola!
-¿Para qué te quedas?
-Ah! tengo clases en la tarde
-¿En la tarde? (con el ceño fruncido)
- Sí, de japonés.
Sonrió (con esa sonrisa única)
- ¿Y tú?
-Estoy haciendo un trabajo en grupo
- Ah! qué chevere. Y ¿han avanzado?
- Sí, algo. Bueno Kemi, ya me voy
- Ok! suerte
Y se fue caminando con rumbo desconocido.

Mentira! No se acercó nunca. Yo siempre estoy imaginando las cosas. Pasó caminando como si nada le importara. Es posible, no es seguro que le importen un montón de cosas, pero nada relacionado conmigo.
Pero qué importa, ya no es lo mismo. Cuando él decidió irse también se fueron mis esperanzas, también mi corazón. Pero para ¿qué pienso si él ya le pertenece a otra persona?
"Es un maricón" escuché una vez en algún ascensor y no me importa pensar que tiene alguna chica, o ¿quizás es un chico? Ja, ja, ja; pero de que tiene tiene, creo; aunque mis ojos vean otras cosas. Pero ¡bah! ¿qué pueden ver unos ojos inexpertos que nunca han percibido un brillo especial? ¡Nada!

Otro día pasó y no lo vi, ni de lejos, ni en mis sueños.

No hay comentarios:

Publicar un comentario