jueves, 25 de noviembre de 2010

Igual

Parecía casi borroso pero era real. Yo te ví y espero que tú también. Toda la mañana solo podía pensar en agradarte, en captar tu atención. Esperaba que me veas entre colores oscuros, que mi luz imperceptible capte la dirección de tu mirada. Pero falté, no llegué concorde con el reloj y eso pudo cambiar algo. Pero no me haré ilusiones, sé que ni te diste cuenta. Tantos días planeando la combinación perfecta para este primer día, para que de casualidad me veas y yo a ti y surja algo. Mariposas vuelan por las nubes donde mis sueños sueles posarse.

Yo te vi antes, e incluso me puse de tu lado para que me notaras, pero me imagino que no fue así. Luego intenté adivinar tu lugar y casi acerté aunque la verticalidad me haya fallado. No tenía ánimos de que me ignores por tus nuevos amigos, así que no te busqué más. Aunque mis ojos se desviaban de cuando en cuando buscando tu apariencia de mi español imposible. Te quería tener cerca, pero no quería que te aburras con mi presencia.
Estuve atenta a toda locución, siempre yo como he sido; aunque mis ojos pesados evidenciaban un domingo exhausto.
Escuchaba, veía, pensaba, pero por mi cabeza pasaba un bichito que cantaba tu nombre, cada vez más y más persistente, y volteaba y no me veías.
Llegó el final y con él mi desilusión, ya solo quedaban minutos para aprovechar el día, ese día que había ideado para los dos. Buscaba y buscaba a mis habituales acompañantes y por algún espacio te vi pero no hice nada, casi siempre pensando estúpidamente en las coincidencias. Caminé con mis pies ya cansados y acompañados. Caminé mientras esperaba a mi grupo de trabajo pero no los encontré. Es su lugar un espigado personaje que pasó por mi costado. Hice todos los intentos por hilvanar un hilo entre nuestras miradas pero un robusto personaje se puso delante mío osando saludarme. Yo acepté. mi educación no pudo hacer más. Y cuando me di cuenta, ya habías pasado con tus coloridos acompañantes. Dos pasos (ahora que lo pienso no es mucho) nos separaban, nos separaban dándome la ilusión de que tú también me buscabas, ese hilo, vaya ilusión.
Te fuiste y no pudiste esperar, supongo porque cuando salí casi al instante de no encontrar a mi conjunto, ya no estabas. Tus pasos largos habías desaparecido de un lugar tan poco usual para ambos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario