Nadie va a cuidar nuestros pasos, nadie va a saber nuestros pensamientos. Entonces no entiendo por qué no vivir como si fuera ese día. El último. El último de verdad. Perdonar, vivir, conocer, alegrarse, reirse hasta el dolor, sentir paz, tranquilidad, amar, confesar nuestras alegrías, nuestros miedos, comer sin importar las calorías, beber porque no habrá un mal día, tomarse fotos, bailar, sentir placer, miedo, alegría. Confesarlo y senirse bien por eso.
La vida está conformada por pequeños recuerdos y emociones que quedan en la memoria para hacernos recordar cuántas veces fuimos felices y cuánto valió la pena luchar para llegar ese momento. Para que cuando no haya nada algún día, porque éste será el último, podamos sonreir y pensar: ¡cuán feliz he sido en este minúculo tiempo que ha pasado por mí!

No hay comentarios:
Publicar un comentario