viernes, 23 de agosto de 2013

Hoy soñé con el más grande

Aunque sea de mentira, pude saludarte, mostrarte casi todo mi aprecio que cabía en dos oraciones. Eres el culpable, culpable de que sienta desde la adolescencia ese sentimiento profundo, descontrolado y desentendido por el deporte rey. El fútbol ha logrado que conozca alegrías sin comparación, que sepa que todo es un juego y hay que divertirse en el campo, sonriendo.
No te sale una jugada, te pierdes un gol, caes en el pasto: ríes. Es que a veces se parece a la vida misma, cuando hay de divertirse de las desafortunadas ocasiones. Hay que sonreír frente a las dificultades, el juego sigue y hay que lucharla.

He soñado tantas veces con entrevistarte que casi lo tengo preparado todo. Los nervios casi carcomieron mi entusiasmo, pero es normal, te admiro mucho desde mi adolescencia mientras fui descubriendo nuestros caminos casi iguales. Te quería decir todo, que nuestros cumpleaños presentan un día de diferencia, que tu mamá se llama Miguelina y mi papá Miguel, que yo también jugué fútbol en la tierra, que también solía tocar en un grupo de música, que quiero ser periodista deportiva por ese interés que sembraron tus jugadas y partidos; entre muchas otras cosas. Pero se me olvidó todo, aun en sueños.  

Pero qué grande eras, que solo me sonreías y aceptaste tomarte una foto conmigo e insististe en que esta sea buena, encuadrada por lo menos. Qué grande tu entusiasmo y tus ganas de seguir jugando a la pelota, de llevarte a los contrincantes, de mirar a un lado y tirar el balón al otro, de hacer goles olímpicos, de anotar 54 tantos de tiro libre, esas enganchadas para despistar al enemigo, me has enseñado tanto…pero sobre todo y lo más grande, dar siempre gracias a Dios por los momentos, siempre.

No pude dejar de sonreír en el día. Aunque sea por algunos minutos (y en sueños) pude verte al  fin, y quizás recordar a los jugadores que dejaste corriendo tras un balón inexistente porque era de tu dominio. No me canso de ver todos los videos sobre tus más grandes jugadas, tus entrevistas, leer e impresionarme de cómo dejaste a todo un estadio ‘contrario’ ovacionándote  por tu grandeza. Siempre tendré en mi memoria la alegría que le ponías al fútbol y humildad que desprendías. Nadie ha llevado el 10 como tú, Ronaldinho.

Seguiré ilusionada de entrevistarte de por vida, hasta que lo logre. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

Cambio: Sale el 22 entra el 08

Nunca pensé pedir el cambio, pero ahí está, lo estoy haciendo. Estoy ya cansada, agotada de todo el esfuerzo que hago para llegar al otro lado del campo cuando tengo el balón o lo pido de mis compañeros para crear un contragolpe. Corro esperando que me den un pase, solo quiero una oportunidad para que vean que he mejorado. ¿Acaso no sirvieron todos los entrenamientos? ¿Acaso fueron en vano repasar cada jugada, aprenderlas, practicarlas y resaltar dentro un equipo que tiene bajo rendimiento? Quiero que el equipo gane, pero también quiero ser yo quien participe en la victoria.

No quiero ser mezquina pero creo que sí lo merezco. Necesito la oportunidad de demostrar que sí puedo ser una buena jugadora, con velocidad, técnica y gol. Goooooool!! con esa energía que solo esas tres letras te pueden dar. Y correr muy fuerte para que las tribunas, en especial la popular, me ovacione. Y nos pongamos a un punto más en el partido frente al rival. Una diferencia que puede ser determinante para el próximo paso. Gol, esa palabra bendita que puede dibujar una sonrisa en el rostro de cualquier hincha, pero que me parece esquiva durante ya varias temporadas.

Un fuera de juego, un tiro desviado y un gol en contra fueron mis intentos durante las últimas tres temporadas, pero no fui responsable de ninguna, aunque creo que el balón me repele. Estupideces.

Aún falta un poco más de 20 minutos para que acabe el encuentro, mas el tiempo adicional que nos de el jefe central, pero creo que ya es momento del cambio. No quiero hacerlo, en serio, pero ya es demasiado esfuerzo para que nadie lo note. Ni el técnico, con el que he compartido toda mi carrera, desde las canteras cuando solía ser nadie.

Jajajaja allá veo el panel de cambio, entrará un jugador más fuerte, lo conozco, el 08. Sonrío, que más puedo hacer en esta situación. Veo mi número, me están llamando y no corro, para qué, igual voy a salir. Es horrible, creo que era mi último partido, pero dependerá del jefe. Sin un gol, sin oportunidades, en la banca (para siempre), a un paso de colgar los chimpunes. Azules como mi corazón, con filos negros como mi suerte. No quiero decir adiós al fútbol, pero creo que hay que pensar en eso.