Va desde el centro de la cancha, pase de fulanito a menganito, le dan pase y él con su increíble desgano corre y corre manteniendo el balón en sus pies. Y patea... Palo. "Aaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhh", grita la gente. Estuvo a punto de meter un gol en el partido. Estuvo a punto de abrir su boca para decir cosas bonitas con su mirada tierna mientras me derretía. Sus piernas nerviosas no lo permitieron y fue un pasado sin presente. Casi mete un gol, un golpe fuerte que provoca alegrías a cualquiera, pero no lo hizo, Porque no lo quiso.
Comienza la segunda mitad del partido que espero que sea más entretenida. Espero también que pueda mantenerse tranquilo para dar pases acertados.
Que no distraiga su mirada viendo falsas líneas en el césped, observando curvas perfectas en la circunferencia de su jugada. Espero verlo pronto, y celebrar juntos el triunfo del partido, cuando haya metido más de un gol, uno de penal directo al arco. Espero verlo pronto para saborear juntos el sabor a victoria. Espero verlo, pero mientras espero lo observo y parece que va a pedir cambio. "No lo hagas, por favor, eres el único jugador que conozco que puede salvar el partido", ¿o podrán venir mejores suplentes? No lo hagas, o quizás si y así comienzan minutos más acertados con jugadas directas que derrochan belleza y elegancia. Puedes desertar, si quieres; pero te estaré viendo igual desde mi fría butaca de SVR.
" Me gustas, pero me pongo nerviosa al verte. Eres un tarado pero me atraes igual, no sé por qué. Me gusta tu timidez, tu inocencia, tu sonrisa de niño. Me gusta tu mirada nerviosa y tus palabras delicadas sin sentido. Tu voz suave que se debilita con mi presencia. Tus manos tiernas que acarician tus cabellos y tus pasos lentos que parecen huir cuando estoy cerca"